Teresa: un homenaje a Teresa Wilms Montt

Teresa Wilms Montt, poetisa chilena, de vida breve y trágica.

Nacida en 1893 es considerada una precursora feminista, tuvo una vida novelesca. Rebelde a los valores burgueses de su sociedad, fue internada a la fuerza en un convento; sin embargo, con la ayuda de su amigo Vicente Huidobro, huyó a Buenos Aires, donde se rumoreaba que el célebre poeta chileno la pretendía.

Murió en 1921, a los 28 años.  En las últimas páginas de su diario, escribió:
“Morir, después de haber sentido todo y no ser nada…”.

Este es el homenaje de RayenArtdolls:

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Como siempre, todo parte con un bosquejo…

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proyecto “Teresa”

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Teresa nude



Vestuario de Teresa, inspirado en la moda de 1920-1921: 

Enagua y calzones de satín; medias de malla; vestido flapper de gasa, con bordados y aplicaciones de strass en cinturón y hombros, cuello drapeado, cinturón a la cadera.  Cintillo bordado con pedrería, strass y plumas; zapatos “t-strap” en satín, con decoraciones de strass.  Collar de perlas cultivadas mini.

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Teresa ya peinada “wet wave” (ondas) y vistiéndose (calzones y medias)

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Ya con enaguas y zapatos.

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Detalle pelo y cintillo


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Teresa terminada.  Soporte de raulí



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Detalle de los t-strap

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Teresa de paseo por el jardín

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Juanita (otra huasita)

Juanita, es otra “china” o campesina en vestido tradicional.

Claro que ella le gustan las flores grandes y más alegres.
Lleva bombachas, enaguas con vuelos (falso),  oañuelo y vestido abotonado en la espalda y aplicaciones de flores; zapatos de cuero y suporte con base de raulí.

Peluca en pelo de alpaca, peinada en dos trenzas.  Ojos de vidrio hechos a mano.

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Juanita, nude.

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Mostrando sus bombachas de algodón (y más peinada)

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En enaguas (falso)

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Juanita, detalle

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Completamente vestida.

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Juanita, detalle

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Detalle de espalda


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El espíritu del Copihue

Como su nombre lo indica, ella es el espíritu (gwen) de nuestra flor nacional.  

El copihue es una hermosa trepadora de nuestros bosques, que llena de campanitas rojas (y también blancas y algunas rosadas) las ramas más altas de sus árboles.

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Copihue está hecha en porcelana blanca, con ojos de vidrio hechos a mano, y lleva en el cuerpo el dibujo de la flor que le da su nombre, aquí hay un par de fotos del proceso de armado:

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Piezas pintadas

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Detalle de tatuaje

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Proceso armado, postura de resortes.


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Copihue terminada, detalle tatuaje


En lengua mapuche al copihue se le llama “Copiu”. La leyenda dice que su nombre nace de una trágica historia de amor entre jóvenes mapuches de tribus rivales:

“Hace muchos años, cuando en Chile la tierra de Arauco era habitada por pehuenches y mapuches, vivía una hermosa princesa mapuche, llamada Hues, y un vigoroso príncipe pehuenche, cuyo nombre era Copih.

Copiñiel, el jefe de los pehuenches y padre de Copih, y Nahuel, jefe mapuche y padre de Hues, se fueron cada uno por su lado hasta la laguna donde ambos enamorados se encontraban.

El padre de Hues, cuando vio a su hija abrazándose con el pehuenche, arrojó su lanza contra Copih y le atravesó el corazón. Tras esto, el príncipe pehuenche se hundió en las aguas de la laguna. El jefe Copiñiel no se quedó atrás e hizo lo mismo con la princesa, la que también desapareció en las aguas de la laguna.

Ambas tribus lloraron por mucho tiempo. Cuando pasó un año, los pehuenches y mapuches se reunieron en la laguna para recordarlos. Llegaron de noche y durmieron en la orilla.

Al amanecer, vieron en el centro de la laguna un suceso inexplicable. Del fondo de las aguas surgían dos lanzas entrecruzadas. Una enredadera las enlazaba, y de ella colgaban dos grandes flores de forma alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve.

Así, las tribus enemistadas comprendieron lo que sucedía. Se reconciliaron y decidieron llamar a la flor copihue, que es la unión de Copih y de Hues.”

Para el pueblo Mapuche, el Copihue es:  Símbolo de alegría, de amistad y gratitud. Resalta como una de las plantas sagradas de los araucanos; los guerreros la veneraban como el emblema del valor y la libertad y los jóvenes como el espíritu tutelar de sus amores.

Les dejo a Copihue terminada, en sus dos versiones: pelo rojizo y pelo gris… ustedes dirán cual prefieren 😉

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Su vestido está hecho con diferentes gasas (verde) y encaje elasticado (café) que permite ver su dibujo en la espalda.  Está bordado con cintas y mostacillas.  Los botines están hechos de tul y cuero.  Lleva también una corona de flores y hojas de copihue (fimo).  Soporte hecho en raulí.

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Equipo de viaje…

Rosita para viajar tuvo que ir preparada y muy protegida para que no tuviera ningún problema en su camino.

Para eso, tiene una caja de viaje, de madera, acolchada y con cintas para atarla y protegerla de golpes y movimientos bruscos.  Está pintada a mano, con acuarelas y acrílicos, directamente sobre la caja.

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(Rosita saludando desde el interior de su caja)

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El interior acolchado de la caja (aquí no se mueve nada de nada!)

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Soporte para la muñeca (para evitar accidentes cuando se exhibe de pie) y su “pasaporte” (certificado de autenticidad) bilingüe, con la información correspondiente a la muñeca (medidas, cuidados, origen) y al personaje (características, materiales, historia).

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Detalle del soporte.  La base grabada es en madera de raulí.

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Rosita lista para partir en su viaje…

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Rosita (huasita)

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Esta es Rosita.

Fue de embajadora al Concurso del Sello de Excelencia en Artesanía y, aunque no resultó seleccionada, volvió con una carta llena de felicitaciones.  Así que contenta de todas 
formas.

 

Aquí un poco de su proceso…

Como todas las cosas, todo parte con una idea… o sea, un bosquejo, en este caso el de una huasita en traje de “china”:

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Y teníamos el cuerpo ya pintado, ojos puestos y listo para armar…


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Antes de armarla, hay q poner en cada una de sus articulaciones un trozo de cuero (sueding) para protegerlas y facilitar las posturas.  Luego viene el armado con los resortes.


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Ya con vestido, y pestañas puestas.

(Rosita es pudorosa y no quiso sacarse 
fotos en bombachas o enaguas.. si, prefirió 
aparecer calva)

Está lista para aplicar imanes (para fijar la
peluca) y hacer la misma peluca…



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Haciendo la peluca, sobre una base de gasa.  

Pegando mecha por mecha de pelo de alpaca.






Y esta es Rosita terminada:  con bombachas, enaguas con muchos vuelos y su vestido floreado.  Tiene además zapatos de cuero, pañuelo para bailar (y un canasto con empanadas para comer en un rato más)

 

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(aquí está acomodándose para comerse una empanadita)

 

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hasta la próxima!


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Pintando porcelana…

Ok.  Acá en Chile no existen pinturas para porcelana.

Si se va a una tienda “especializada” uno puede encontrar engobes, esmaltes, pigmentos y cualquier cosa “underglaze” que se le ocurra, pero “overglaze” (sobrecubierta) o “china paint” pues nada.  Supongo que se debe al hecho que acá lo popular es pintar cerámica de baja (más gruesa y porosa),con baños de esmalte o con los colores de “bajocubierta” (que al cocerse quedan protegidos bajo el esmalte) y que para pintar funcionan como una témpera espesa…

En cambio la porcelana cuesta encontrar y más aún para pintarla… y los chinapaint son en cambio, con respecto a los bajo cubierta, como el cielo y la tierra… mucho más luminosos y más del estilo de la acuarela.  El color toma profundidad, con la aplicación de capas (y más quemadas de horno entre cada una de ellas), pero logra un efecto mucho más natural y hermoso que cualquier otro pigmento.

Bueno, el caso, es que como no hay nada de eso acá, las primeras veces hubo que experimentar:  en el caso de Kreeh y Clara usé engobes y pigmentos de bajo cubierta, y también probé con algunos esmaltes.  Todo cocido a cerca de 1000°C.  Funcionó en las primeras que eran en cerámica, aunque el engobe le restaba suavidad al acabado y los colores no son precisamente translucidos.

El principio de las china paint es un pigmento más un “flux” que es lo que hace que el pigmento en cuestión se una al esmalte (por eso se llama sobrecubierta) o a alguna otra superficie -no porosa- que haya sufrido vitrificación (como el caso de la porcelana);  o sea, queda por encima de la superficie.  Tratando de experimentar algo parecido, las piezas de porcelana fueron pintadas con una mezcla de pigmento y esmalte (también cocido a 1000°C).  Funcionó mejor que lo anterior, pero sigue sin la delicadeza de los china paint.  Además que la disponibilidad de colores de pigmentos no es muy grande, y que ellos tienen la mala costumbre de cambiar despues de la cocción  (así que es un poco pintar a ciegas).

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Proceso de pintado: pigmentos, paleta, muestras
y piezas a medio pintar (…caos!)

He aquí las niñas en porcelana luego de ser pintadas y quemadas por última vez.  Ya están listas para ser armadas, probando ojos.. incluso Rosita ya está probándose peluca!

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Pintadas y listas para armar

Esta es mi nueva paleta de colores:  Mis nuevos-nuevecitos colores de china paints: No veo la hora de empezar a pintar con ellos! (si, ya se que la foto es mala, pero créanme: los colores son hermosos y una delicia para pintar)

(si se lo están preguntando, tuve que importarlos)

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Nuevos colores en china paints




ah!! lo olvidaba!

antes de pintar y todo eso, es importante revisar que encaje todo bien (stringtest), por si hay que ajustar algo que sea antes de pintar!

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WIP – work in progress (o como nace una Bjd de porcelana)

Ha pasado algún tiempo desde el último post y voy a ponerme al día.  No es que haya estado sin hacer nada, en todo caso 😉

Les cuento:  los primeros trabajos fueron hechos en cerámica de baja temperatura (de la que se quema cerca de los 900-1000°C).  Eso hacía que no pudieran ser tan delicados como lo que se logra con la porcelana, ni pudieran tener tanto detalle.

Pues bien, hace un par de meses pude conseguir porcelana “de verdad” (de la que se quema casi a 1300°C) y pude por fín lograr algunos trabajos -con algunas dificultades técnicas, debo reconocerlo…. esto de no tener horno propio complica un poco las cosas- pero se hizo lo que mejor se pudo (ya les mostraré 😉

El tema de la porcelana  (the true) es que al quemarse a temperatura más alta se acerca bastante a la vitrificación, eso hace que las piezas encojan más y que queden más suaves y menos porosas que un bizcocho cerámico cualquiera (que es lo que se acostumbra a ver por acá) y es precisamente eso lo que le da el encanto y mayor valor.

Por ahora, la porcelana que pude conseguir es la normal simplemente blanca, no la tiende a ser translúcida (más fina y que ya vendrá) si no que la blanca como un hueso (china bone).

Asi que haciendo las pruebas con los moldes mejorados (si, cada vez alguno es mejorado) aproveché de jugar con colores, tratando de acercarme a un color piel desde el blanco base (ya que no hay mucho material para muñecas por aquí, hay que rebuscarlas).

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Moldes listos para vaciar

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Proceso de casting o vaciado


La prueba se hizo con porcelana blanca,  un tono de rosa y otro algo más beige… la verdad es q entre la porcelana fresca/seca/cocida el color se aclaró bastante, pero en las muñecas ya terminadas se nota la diferencia (sutil, pero se nota)

Después del vaciado, desmoldado y de redefinir cada pieza (que toma bastante tiempo) estas son las niñas que esperan a secarse por unos dias antes de entrar al horno:

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“greenware -bone state”


Las piezas secas, si se ven de arriba hacia abajo: rosa, blanca, beige (si sé..apenas se nota).  Luego de unos cuantos dias, son quemadas en el horno a una temperatura cercana a los 700°C, y luego viene la etapa “menos creativa”: lijar… lijar hasta la eternidad:

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Proceso de lijado húmedo o “wetsanding”

Luego de mucho lijar (pero mucho) y redefinir con el lijado, se puede apreciar lo suave y delicada que queda la porcelana (es una delicia tomarla!).  Las piezas son aún ultra frágiles (como una cáscara de huevo), solo que ya en este estado si se rompe se pierde y ya no se puede recuperar la porcelana (antes de cocerla se puede reciclar).

Y entre una cosa y la otra se pierden hartas piezas (triste fatalidad!)

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“Greenware” Piezas de primera cocción, ya lijadas.


En la foto de arriba se puede observar mejor el desarrollo del color (de izquierda a derecha: beige, blanca, rosa).

En la foto de abajo y en el mismo orden de colores, las piezas de abdomen terminadas y listas para pintar.  Si se observa bien, por el espacio de la articulación de la pierna puede verse como se transluce la luz.

A pesar de las dificultades técnicas de esta última cocción (que debía alcanzar los 1260°C) se puede notar un mayor desarrollo de color, las piezas son mucho más duras y se ven (y sienten!) muy suaves.

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Piezas terminadas y listas para pintar.


Ahora viene la parte de pintar (más cocciones) para luego armar…  les cuento en el próximo post!